Conozca el impresionante hospital especializado en cáncer, en Bogotá

Por Camilo Garavito
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Agosto
25 - 2022
Crédito de la foto: Andrés Valbuena
La primera fase del Centro de Tratamiento e Investigación sobre Cáncer –CTIC–, en el norte de Bogotá, abrió sus puertas para transformarse en un referente de Latinoamérica, con una arquitectura que siempre tiene presente a la persona.

Hace más de veinte años Luis Carlos Sarmiento Angulo sentó las bases de un sueño: un gran proyecto de salud que fuera un referente en el país. Para esto reservó un área en el norte de Bogotá, que era parte de la urbanización Villas de Aranjuez. Esta urbanización estaba siendo desarrollaba en aquel momento Construcciones Planificadas, constructora fundada por él. 

Finalmente, en 2014, después de adelantar numerosos estudios que ayudaron a identificar con certeza y perspectiva las necesidades del país y la región, se inició el CTIC. Se trata de un hospital y centro de investigación, prevención y educación sobre el cáncer. 

Su primera fase, recientemente inaugurada, “alberga 100 mil metros cuadrados, de los cuales 90 mil son dedicados al uso de hospital y sus áreas de soporte. 10 mil se destinan exclusivamente a la investigación”, establece el arquitecto Mauricio Patiño, gerente general de Construcciones Planificadas. 

El hospital cuenta con 176 camas hospitalarias –incluidas treinta de cuidado intensivo–, ocho búnkeres para radioterapia, servicios de hematología y trasplante de médula ósea, medicina nuclear, imágenes diagnósticas, nueve quirófanos, laboratorio clínico con servicios de genética y biología molecular.

También tiene sesenta cubículos de infusión, hospitalización parcial y un segundo nivel con 12 clínicas, cada una dedicada a un tipo de cáncer. Hay salas de manejo multidisciplinario y unidades de medicina integrativa, cuidados paliativos, clínica del dolor, fisiatría y apoyo terapéutico. Los demás pisos están dispuestos para habitaciones.

Tecnología de punta en el CTIC

Por su parte, el centro de investigación del CTIC albergará laboratorios dotados con los equipos más avanzados en genómica, proteómica e inmunogenética, espacios pedagógicos para estudiantes y personal en entrenamiento. 

“Se buscó asesoría con las firmas más destacadas en el área y se tomaron como referentes los centros de primer nivel en el mundo en la lucha contra el cáncer. Un ejemplo es el MD Anderson –en Texas, Estados Unidos–”, recuerda Patiño. 

CTCI desde el aire

Además, contrataron a los arquitectos norteamericanos Perkins & Will. Son expertos en el desarrollo de hospitales, para establecer todo el esquema funcional, y definieron al estudio madrileño de Rafael de La-Hoz para hacerse cargo de la arquitectura. “El doctor Sarmiento no solo quería un edificio funcional; era fundamental que fuera estéticamente bello”. 

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“Tal vez para vosotros sea algo cotidiano, pero a nosotros, siendo españoles, nos impactó. No sé si sois conscientes de la presencia mágica que tienen los cerros en Bogotá, de ese color verde tan único y tan especial”, expresa el arquitecto Hugo Berenguer, CEO del estudio de Rafael de La-Hoz, quien estuvo a cargo del desarrollo del proyecto. 

El humano en el centro de todo

Esta presencia imponente de los cerros, valorada aún más por un observador menos cotidiano, sumada a la filosofía del estudio. En ella se dice que “en los proyectos hospitalarios se pone en el centro al ser humano. Es importante hacer sentir al paciente mejor de lo que se encuentra a partir de la presencia de luz natural, el disfrute de las visuales y el contacto con materiales amables”. Esto se convirtió en la piedra angular para desarrollar el diseño arquitectónico. 

“La idea primaria fue generar una gran ventana hacia los cerros, meter el paisaje al interior del hospital”, explica Berenguer. De esta manera nace la disposición de la planta en U abierta hacia las montañas, que maximiza el número de habitaciones que miran hacia el este. Esto les permite al lobby y a las salas de quimioterapia disfrutar de la vista. Así se estructura el acceso principal al edificio en un gesto de recibo al visitante. “Adquiere la forma de dos manos juntas y abiertas, que te dan la bienvenida”. 

El resto de edificios, de menor altura, abrazan el hospital y le dejan a este el máximo protagonismo, en un campus hospitalario poblado de zonas verdes y senderos. 

El uso de curvas en las edificaciones tiene como objeto darle al complejo un aspecto fluido y amable. Es menos rectilíneo, más humano a los ojos del usuario, alejado de las clásicas formas ortogonales de este tipo de estructuras. 

La paleta de materiales se reduce esencialmente a dos: el blanco, que refleja e inunda los espacios de luz, y la madera, que genera un ambiente humano, cálido y agradable al habitar. 

Enfoque sostenible

La sostenibilidad fue otro aspecto clave que definió la solución técnica del edificio, que aspira a obtener la Certificación LEED Healthcare en Categoría Gold. “Sería el primero en Colombia en acceder a esta”, explica Patiño. 

“Fue muy interesante desarrollar esta fachada en una latitud completamente distinta a la que solemos trabajar. En Europa, todas las fachadas suelen tener condiciones distintas derivadas de la incidencia del sol. En Colombia, al estar en el trópico, la respuesta tiende a ser muy homogénea”, añade Berenguer. 

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ctci

La fachada del complejo es una piel completamente vidriada. Es transparente en algunas zonas y blanca en otras, tratada a partir de un sistema de serigrafías que ayudan a controlar la temperatura interna y a mantener una vista ininterrumpida desde el interior hacia el exterior. Esto garantiza el paso de la luz natural y, a la vez, resguardar la privacidad de sus habitantes. 

El proceso de diseño y construcción del CTIC se llevó a cabo con metodología BIM. La interventoría técnica de la obra fue realizada por Intervé. Los planos físicos, en papel, nunca existieron. Todo se trabajó en modelos 3D en tabletas con los residentes y maestros. 

Lo mejor está por venir

“Es importante resaltar la capacidad técnica de Construcciones Planificadas para desarrollarlo”, comenta Berenguer. Una correcta comunicación y el uso de la tecnología permitieron un proyecto eficiente en todo sentido. 

CTCI

El 89 % de los materiales utilizados y el 99 % de los contratistas empleados tuvieron origen local. Esto permitió desarrollar el diseño y la obra incluso durante las restricciones generadas por la pandemia. 

Buena parte del mobiliario, suministrado por Carvajal Espacios y desarrollado a partir de telas y superficies con propiedades antibacteriales y antimicrobiales, fue fabricado en su planta en Palmira, donde personalizaron cada mueble para integrar el diseño del proyecto y cumplir con los estándares de calidad. 

Inaugurado en julio de 2022, el CTIC aguarda aún la construcción de su segunda fase, cuyos tiempos de ejecución dependerán de la evolución y la demanda del centro actual.

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