Objetos heredados

Por Fotografía : Mónica Barreneche / Textos: Maria Alexandra Cabrera
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Mayo
21 - 2014
A Camilo Villegas siempre le ha interesado la naturaleza como un camino para conocer más sobre sí mismo. Por eso la ha explorado desde diferentes miradas y técnicas. Primero vino Cambio extremo, una serie de 17 retratos basados en personajes famosos que realizó en pastel y tinta y cuyas imágenes consiguió en fotografías de Richard Avedon, Irving Penn y diferentes fotógrafos de Vogue Magazin. Una crítica a las cirugías plásticas con las que el ser humano ha perdido su propia naturaleza.      

En su estudio un guacal se convirtió en una banca para invitados, un dispensador de soda en una hielera y una biblioteca en el lugar ideal para guardar pinturas y pinceles

Después llegó Natural, 38 obras hechas con tinta en las que desarrolla paisajes imaginarios y explora conceptos opuestos como el blanco y el negro. Su más reciente muestra, presentada al público en junio de 2011, se llamó Todos lo sólido se desvanece en el agua. Inspirada en el invierno que sufrió el país y el tsunami del Japón, la exhibición se convirtió en una representación de las inundaciones y un tributo al poder del agua. “Son obras en tinta roja creadas con la técnica del monotipo, una técnica que me gusta mucho porque critica la serialidad e invita a reflexionar sobre la unicidad de la naturaleza”, sostiene.

A los 28 años ya prepara nuevos proyectos. Quiere seguir trabajando la idea del río, un tema que nace de la preocupación por el río Bogotá; está realizando una serie de dibujos de instrumentos que pertenecieron a músicos famosos y que luego fueron destruidos, y prepara minuciosamente una muestra con la que va a explorar nuevas técnicas: fotografía, video e instalación. Villegas, quien no quiere dar detalles, afirma que en esta ocasión indagará sobre la naturaleza del proceso creativo, la relación con el vacío y la creación. “Todo parte de la hoja en blanco, de la nada. No es una obra cerrada y literal”.

En sus palabras

Diseño

“Me gustan mucho los muebles y las sillas de lectura de Poltrona Frau, las herramientas me encantan estéticamente y por su funcionalidad, también los esferos y ciertos cuchillos”.

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“Tener una lámpara de Ingo Maurer me fascinaría. Las lámparas tienen algo que me gusta mucho, porque además de que estéticamente son muy bellas iluminan y dan ambiente a los espacios. Los diseños de Maurer son clásicos y contemporáneos, se convierten en esculturas, están muy ligados al arte”.

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