Una tarima móvil músical que recorre Colombia incentivando la paz

Por Adrian Osorio
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Enero
21 - 2022
Crédito de la foto: Cortesía: Consulado Popular
El músico y arquitecto Camilo Rivera, integrante de las bandas Consulado Popular y Sin Ánimo de Lucro, lidera este proyecto que suma 36 conciertos itinerantes en Colombia.

Un par de años atrás, cuando la música en streaming aún no reinaba, la radio era el principal medio de promoción al que podían aspirar los artistas locales en Colombia. Para aquellos con propuestas menos comerciales, lograrlo era más difícil. Este fue el caso de Consulado Popular, una banda que nació en 2012 con la idea de fusionar el hard rock con ritmos latinoamericanos como la cumbia

Para Camilo Rivera, quien fundó la banda junto a Julián Mejía, la solución al reto de llevar su música a nuevos públicos la encontró en una idea que había comenzado a madurar en 2008, cuando formaba parte de la agrupación Sin Ánimo de Lucro. “Después de tocar en 700 conciertos, en siete países, me di cuenta de que no existe un buen montaje de sonido en los municipios pequeños del país. Desde ahí mi sueño se convirtió en tener un camión tarima para lograr shows con la infraestructura adecuada y estándares de calidad, ya fuese en Medellín, Cali, Pitalito o Tunja”, expone el bogotano.

Fotografía: Yesid Sandoval H

Graduado en Arquitectura de la Universidad de los Andes, Rivera retomó los conocimientos que había hecho a un lado para dedicarse a la música, y se propuso crear la tarima itinerante que soñaba. Después de visitar varias fábricas, Camilo y Julián –también arquitecto– conocieron a Rafael Bonilla, que además de ser gerente de una empresa que diseña furgones especiales para camiones, lidera una banda de rock.

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“El reto fue interesante porque, normalmente, la altura de un furgón es de 2,10 metros, lo que resulta muy bajito para una tarima. Lo que hicimos fue abrirle una tapa lateral a la caja del camión, de la cual se desprende una tarima pivotante que baja 90 grados. Del techo sale una ‘cachucha’ que sube 45 grados. Con esto quedó de 4,50 metros”, explica Rivera.

Para lograr la altura necesaria de una tarima, abrieron una tapa lateral a la caja del camión.

Al camión le agregaron elementos decorativos, inspirados en los festivales de música europeos. Extensiones de luces, banderines, carteles de buses, pósteres y tres tipis que sirven también para sostener todos estos elementos. El resultado fue una tarima equipada conbackline, luces y sonido para 1.200 personas.Justo antes de iniciar la gira con “El Tanque de la Paz”, como lo nombraron, Consulado Popular decidió, además de promocionar su música, invitar a bandas locales en cada municipio para que usaran su escenario como plataforma de difusión. A esto se sumó la iniciativa de convocar emprendimientos locales y propuestas gastronómicas, a través de las alcaldías, para crear un verdadero ambiente de festival.

Girando por la paz

En 2017 comenzó la gira por Colombia de Consulado Popular. Semanas antes de llegar a cada destino abrían las convocatorias para artistas y emprendedores. Durante tres años la agrupación visitó 36 municipios, compartió tarima con 180 bandas locales y sumó 36.000 asistentes en total.Sin embargo, con la llegada de la pandemia en 2020, la gira debió detenerse y meses después la banda decidió vender la cabina y la base, de manera que solo quedó la caja del camión. Entre tanto, Rivera retomó su proyecto musical junto a Sin Ánimo de Lucro, impulsados por el artista Carlos Vives.

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Como parte de esta nueva etapa, el bogotano planea el retorno de la gira, esta vez con Sin Ánimo de Lucro y el apoyo de Claudia Elena Vásquez, pero con la misma filosofía de impulsar a las bandas locales por toda Colombia. “Lo más importante de esta iniciativa es que se descentralizaron el arte y la cultura. El público entendió que no tenía que ir a Bogotá o a Medellín para ver un show con un buen montaje, sino que podía hacerlo en la plaza de su propio municipio. Definitivamente, el país necesita que más músicos trabajen por otros músicos, que los artistas colaboren con otros artistas”, finaliza Rivera. ■

Fotografía: Camilo Rivera

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