Yemail arquitectura, la firma colombiana que ve el diseño con otros ojos

Por Daniel Zamora
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Diciembre
21 - 2021
Crédito de la foto: Alejandro Arango – Pequeño Robot, cortesía Yemail Arquitectura
Esta oficina tiene como prioridad el estímulo de la diversidad que florece en los territorios en los que trabaja y para eso formó un equipo con la mirada puesta en repensar las inquietudes contemporáneas.

Cuando Antonio Yemail levanta la vista del computador y ve por la ventana de su oficina, reconoce una metrópoli diversa. “Bogotá es de todo, menos homogénea. A diferencia de una ciudad clásica, está hecha por fragmentos, por colisiones, es discontinua y me pregunto cómo la arquitectura puede actuar simétricamente con esa realidad”, dice mientras observa a través del vidrio.

Y, asimismo, es su oficina. Alrededor de diez personas con inquietudes, visiones y aportes distintos –en el cuerpo central de arquitectos hay unos más artistas, otros más técnicos y algunos con mayor habilidad en la maquetación, la gráfica o la escritura– construyen una firma plural con una intención creativa y discursiva que se interesa por los problemas de la cultura contemporánea. “Somos arquitectos, sí, y tenemos esa caja instrumental, pero llevamos unos lentes que miran al mundo. No solo trabajamos con una agenda de arquitectos, sino con la de los ciudadanos del siglo XXI, cuando nos preguntamos qué significan la inclusión, la equidad y qué podría significar esto en la arquitectura”, explica Yemail.

Fotografía: Andrés Valbuena Producción: Ana María Zuluaga

Este arquitecto javeriano, de 39 años, dice que tratan de abordar esa inquietud de la diversidad mediante obras que pueden resultar muy disímiles entre sí. “Hacemos proyectos en patrimonio o vivienda rural; también infraestructuras culturales, desde instalaciones artísticas hasta museos y salas de exhibición”. Pero no siempre fue así. El origen de la firma se remonta a 2007, cuando se llamaba Oficina Informal, y como cuenta Yemail, era una plataforma más investigativa y académica que coincidía con el periodo en el que el arquitecto era profesor en la Universidad Javeriana. “Con el tiempo nos interesamos por proyectos que exploran cierto nivel de complejidad y riesgo, por las infraestructuras, las cuestiones técnicas y los usos poco definidos. Nos fascina que sea difícil hasta describir el encargo que tenemos”.

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Algo así sucedió con Espacio en Blanco, un edificio de cuatro pisos ubicado en Chapinero, Bogotá, en un predio de usos mixtos con una forma atípica –5 metros por 22–, articulado por un vacío central que se conecta por puentes y escaleras. Yemail lo describe como una “estructura abierta que habla de una nueva naturaleza de lugares difusos en la ciudad, pues está pensado para adaptarse rápidamente como oficina, talleres y salas de concierto. Permite la simultaneidad de tareas a través de placas desfasadas por niveles que también favorecen la entrada más profunda de luz natural.

“Al pensar la diversidad se asume que los proyectos exploren territorios más indeterminados. Estamos abiertos a ensayar formatos donde pueda convivir una galería de arte con una vivienda, con un taller productivo. Nos interesa que las cosas se fundan. Somos arquitectos de esta época, no porque usemos los softwares y las tecnologías del año. Lo somos porque nuestras preocupaciones son las de los ciudadanos de esta época”.■

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