Sofitel Calablanca, el hermoso hotel sostenible de Barú

Por Camilo Garavito
/
Julio
29 - 2022
Crédito de la foto: Mateo Soto, cortesía Entornos Productivos.
Este complejo hotelero está implantado en Punta Nativa, Barú, lugar que busca desarrollar el sector de forma sostenible.

En algún momento de su historia, Punta Nativa, un sitio privilegiado ubicado en la isla de Barú, parecía destinado a convertirse en una cantera para extraer piedra caliza.

Sin embargo, después de varios ires y venires, este terreno propiedad de la compañía Argos –que lo protegió e incluyó en su plan maestro de recuperación ambiental para el sector– se transformó en el lugar sobre el que se estructuraría este desarrollo hotelero y turístico, donde hoy se emplaza el hotel Sofitel Calablanca. 

Hasta allí llegó Accor. Es una empresa hotelera francesa que deseaba un hotel de playa para complementar los servicios que brinda su lugar insignia en la ciudad amurallada de Cartagena: el hotel Santa Clara.

Car Lobby del Sofitel Casablanca.

“Buscaban desarrollar uno de alta categoría. Que girara en torno al concepto de lujo europeo. Algo minimalista, que ofreciera tranquilidad, sobriedad, privacidad y contacto con la naturaleza”. Así lo recuerda el arquitecto Gabriel Arango, director de la firma AIA –Arquitectos e Ingenieros Asociados– y encargado del diseño arquitectónico de este proyecto. 

Arquitectura respetuosa en el Sofitel Calablanca

En un terreno de 66 hectáreas de topografía inclinada, el hotel se emplaza de tal manera que sus edificios no superan los tres pisos, mientras otorgan vistas al mar en todas las habitaciones.

“El concepto siempre fue hacer un desarrollo de baja altura que estuviera mimetizado con el entorno”. Esto lo complementan con inmuebles de vocación turística –casas y apartamentos–, que disfrutan de tranquilidad gracias a su implantación estratégica. 

Vista exterior del Sofitel Casablanca.

Se trata de una arquitectura respetuosa, que ejemplifica la intención primordial de conservar la naturaleza circundante.

Tanto en el desarrollo del diseño arquitectónico como en la ejecución de la obra, el objetivo primordial fue adelantar un proyecto sostenible. Su materialidad, funcionamiento e imagen dialogaran con un entorno natural de carácter único. Para eso, hubo una interventoría y supervisión técnica realizada por Intervé.

Su materialidad 

“El lugar tiene dos temporadas. En la seca, se caen las hojas de los árboles y todo adquiere un tono arena. En la de lluvias todo reverdece. Para definir la paleta de materiales escogimos irnos por los colores y texturas que se evidencian en la época seca. Así se puede ofrecer una relación mimética en ambos escenarios.” 

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La piedra caliza clara que aparece en las fachadas del Sofitel Calablanca se complementa con ladrillos de gran formato color tierra en los muros exteriores e interiores. Esto, con elementos de concreto visto en un tono cálido en variedad de formatos y texturas.

Una de las piscinas del Sofitel Casablanca.

También tiene madera alistonada, que fue tratada mediante la extracción de sus azúcares con el fin de garantizar su durabilidad en el tiempo. Además de los mármoles locales en los pisos cortados tipo tablón para generar una paleta de colores y texturas rica e interesante, pero a la vez homogénea, sencilla y natural. 

Este hotel cuenta con tres piscinas, cuya materialidad sigue la misma lógica de diseño para responder de manera amable y sostenible a su entorno natural. “La de playa, por sus colores, se mimetiza con el mar  cercano. Las otras dos son más oscuras y frescas, pues ven los colores más profundos del mar lejano”. 

Interiorismo coherente

La intención de crear sensaciones distintas dentro de un mismo entorno se evidencia en todos los espacios. Ahí están incluidos los restaurantes, con ambientes que contrastan entre sí.

Esta diversidad, enmarcada en una misma paleta material, se expresa también en el interiorismo del Sofitel Calablanca. Fue desarrollado por la arquitecta Marcela Villegas, de Entornos Productivos, siempre en contacto con Gabriel Arango a fin de mantener una línea de diseño consistente y dialogante. 

“La presencia de la naturaleza, el lujo francés, la necesidad de perdurar en el tiempo, el bienestar y la tranquilidad fueron conceptos transversales, tanto para la arquitectura como para el diseño interior”, explica Villegas. 

Bar de la piscina.

Debido a su trabajo previo con Accor en el interiorismo del hotel Santa Clara, tenía muy claras las premisas que la cadena requería: “La sofisticación, la pasión por la experiencia y el placer de los sentidos, resumido en el concepto de be magnifique”. 

Para componer un ambiente de “elegancia con encanto caribe”, Villegas se inspiró en la naturaleza circundante y se apoyó en las tradiciones artesanas y materiales disponibles en el entorno local.

En las habitaciones, por ejemplo, exaltó esta sofisticación artesanal mediante la reinterpretación de los gobelinos franceses a partir de tejidos en fibras naturales e imágenes del hábitat autóctono. 

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Baños y espacios comunes

Por su parte, los baños quedaron envueltos detrás de una celosía de madera, construida e instalada por Ceracé S.A.S., que también desarrolló el mobiliario de los restaurantes, los cielorrasos del spa y del lobby, y las estructuras apergoladas del último piso. 

Suite del Sofitel Casablanca.

Esta celosía, que permite generar la privacidad requerida en el espacio o abrir la visual hacia el mar desde la ducha, ofrece un contacto permanente con la naturaleza. Los colchones, suministrados por Americana de Colchones para Sofitel Calablanca, fueron especificados para incorporarse en este ambiente que transmite a la vez serenidad, sofisticación y confort. 

En los espacios comunes, la paleta material siguió lo establecido por la arquitectura. “El ladrillo de gran formato se partió y se instaló de diferentes maneras para generar sensaciones diversas a partir de un solo material”. Lo mismo sucede con el mármol, los prefabricados en concreto y la madera. 

Mamparas metálicas desarrolladas por artesanos locales aparecen sueltas en el espacio para tener transiciones sin romper la fluidez. Esto en diálogo con las lámparas tejidas en fibras naturales, creadas por la diseñadora Ángela Ramos.

Camas del Sofitel Casablanca.

La decoración fue proveída por Artesanías de Colombia y grupos artesanos locales. Y las obras de arte de artistas como Joaquín Restrepo, Kindi Llajtu, Fabio Mesa, Nardy Getiva o Juan Carlos Delgado. En cuanto a la iluminación del complejo, estuvo a cargo de Carmenza Henao. 

“Barú es alegría, festival, naturaleza y encanto”, afirma Villegas. Y el hotel Sofitel Calablanca es una exhibición de todas estas cualidades, expresadas de manera serena y elegante a través de su arquitectura y diseño interior.

Una respuesta

  1. Mónica dice:

    Es en Colombia no en Peru

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