Un verdadero refugio a pocos metros del mar

Por Fotografía: Daniela Mac Adden. Producción: Mariana Rapoport. Texto: Celeste Najt.
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Mayo
28 - 2014
A pocos metros del mar, en las afueras del pueblo uruguayo de José Ignacio, sorprende esta imponente casa diseñada por el Estudio Martín Gómez Arquitectos, a pedido de una familia italiana.

Esta vivienda de vacaciones sigue una línea moderna que se distingue por sus grandes aberturas circulares a modo de ventana u “ojo de buey”. Martín Gómez, quien ha diseñado más de 300 casas en Punta del Este y alrededores, utilizó hormigón armado, revoque blando y piedra color gris, en una perfecta interacción que genera un estilo contemporáneo ideal para una casa de playa.

El terreno es de medidas generosas, aproximadamente de 2.000 m2, y la vivienda, repartida en dos plantas, suma 700 m2.

La construcción forma una “T”, constituida por dos volúmenes: la planta baja que contiene los dormitorios en suite, con salida a un gran deck con piscina, y el segundo volumen, dispuesto perpendicularmente al anterior, donde se encuentran el estar y el dormitorio principal en suite. En la planta baja Gómez ubicó tres dormitorios y un star. En el subuelo proyectó garaje, depósito y cava.

“La casa tiene un sistema de vida invertido, los dormitorios están en la planta baja, junto a un estar muy grande. La familia necesita este espacio para trabajar ya que pasan tres o cuatro meses en Punta del Este y el resto del tiempo en Milán, por lo cual armamos este espacio de trabajo.

En la planta alta construimos el salón comedor, la cocina, una gran terraza con vista al mar y el dormitorio principal, para que cuando los propietarios se quedan solos sin sus hijos, puedan vivir en esta especie de loft”, cuenta el arquitecto Martín Gómez.

La cocina fue traída desde Italia y se armó in situ, muy fácilmente. En ella predomina el blanco, cuenta con un horno empotrado y una ventana rectangular que recorre toda su longitud, brindando una hermosa vista sobre el mar. En el mismo ambiente se encuentra el comedor donde colocaron cinco lámparas plateadas y sillas blancas, de diseño italiano, acompañadas de dos mesas de estructura de metal y tapa de resina blanca, diseño del estudio de arquitectura.

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El comedor está separado del salón por una excéntrica chimenea circular de chapa, que cuelga desde la losa del techo. “El hogar se colocó en el medio porque ayudaba a dividir el espacio de estar y el de comer.

La cocina totalmente abierta a la mesa del comedor y la chimenea, suspendida libremente, se puede disfrutar desde cualquier lado. Para realizarla nos inspiramos en las casas de los años cuarenta en las que se utilizaban mucho chimeneas abiertas”, comenta Martín.

Conviviendo en el mismo espacio está el amplio salón, poblado de sillones de cuerina blanca que se arman en módulos. Una chaise longue Mies Van Der Rohe (Interieur Forma), y una biblioteca diseñada por el estudio –que tapa la baranda de la escalera principal– terminan de ambientar este espacio.

El cuarto principal, estratégicamente ubicado en el segundo piso, cuenta con varios detalles que lo hacen único: la gran ventana circular –ojo de buey– con una impactante vista al faro de José Ignacio, ilumina la totalidad del cuarto. Como respaldo de la cama utilizaron un mueble de madera laqueada de 1,20 m de altura que cumple la función de mesa de luz, armario, y pared del vestidor. Todos los dormitorios cuentan con este diseño para los respaldos de las camas.

Conozca esta cocina bogotana de ensueño está adecuada con libros y arte. 

El baño principal tiene piso de cemento alisado, espejos redondos que se equilibran con pocetas rectangulares apoyadas sobre una mesa de cemento. Las duchas, amplias y cómodas, se iluminan durante el día por una claraboya.

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Gómez diseñó una escalera flotante, que recorre los tres niveles de la casa, con losas de hormigón que salen directamente de la pared de piedra. Cada peldaño fue colocado artesanalmente. En el segundo nivel cuelgan unas esculturas hechas con cintas métricas de metal que van jugando a lo largo de la escalera.

 

El exterior está preparado para el pleno disfrute. La piscina de hormigón, de 20 metros de longitud, está rodeada de un deck de lapacho. Tiene una deliciosa vista al mar, de espalda a los fuertes vientos del este. A unos metros se encuentra el quincho semicubierto por una pérgola de madera de diseño minimalista. En este sector se ubica la parrilla, en librillo, misma piedra utilizada en el resto de la casa. Completan este espacio una mesa de madera de lapacho, diseño del estudio, y macetas copiosas de lavandas. Hacia el frente, en la zona de acceso, se emplazó sobre el patio una escultura de aproximadamente dos metros de altura del artista uruguayo Pablo Atchugarry.

Sin duda, tanto el estudio de arquitectos como los dueños de la casa quedaron más que satisfechos ante la comodidad, elegancia, modernidad y sobriedad logradas en esta casa –única en su estilo– y en la cual es posible trabajar, tanto como disfrutar de la playa o la piscina. Una casa para el verano sureño. 

 

 

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