La remodelación de un hotel en Japón convertido en una maravilla arquitectónica

Por Rodrigo Toledo
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Febrero
17 - 2022
Crédito de la foto: KATSUMASA TANAKA, CORTESÍA SOU FUJIMOTO ARCHITECTS
Con más de 300 años de historia, el Hotel Shiroiya pasó por un proceso de remodelación que incluyó crear una construcción anexa como una colina habitable.

Este proyecto, encargado al arquitecto japonés Sou Fujimoto, una de las figuras más relevantes de la arquitectura contemporánea, consistió en revitalizar un hotel en desuso para convertirlo en un detonante de la transformación urbana de la ciudad de Maebashi, en Japón.

Con una historia de más de 300 años de servicio, el hotel Shiroiya fue mudado hace cuarenta años a esta sede intervenida por Fujimoto, donde finalmente cerró sus puertas al público. Además de revivirlo, al arquitecto se le encomendó el diseño de una nueva construcción anexa. Así, el proyecto reúne dos arquitectural diferenciadas que establecen un
diálogo de opuestos, tanto en su forma como en su presencia urbana y materialidad.

En primera instancia demolieron gran parte de las paredes interiores de la torre existente con el fin de crear una zona central, a manera de atrio. Esta funciona como una pequeña plaza urbana dentro del edificio que se conecta con el espacio público de la calle. Allí hay una obra del artista argentino Leandro Erlich, una serie de tuberías luminosas interconectadas que recorren el área tridimensional y acompañan el movimiento ascendente de las escaleras que ocupan el vacío. Gracias a tragaluces ubicados en la parte alta, este patio recibe luz natural, que permite la presencia de vegetación.

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Por otro lado, el edificio nuevo es concebido como una colina habitable que hace eco de la geografía típica de la región. Esta construcción la revistieron con vegetación y adosaron a la torre antigua, de tal forma que la expresión de la obra mezcle la arquitectura y el paisaje. Ventanas, puertas y escaleras rompen las superficies sinuosas de esta adición y dejan entrever los espacios interiores.

El diseño de cuatro de las habitaciones del hotel fue encargado de manera especial a los artistas y diseñadores Leandro Erlich, el británico Jasper Morrison, el italiano Michele De Lucchi y el mismo Sou Fujimoto. Cada una de estas suites propone una estética y una forma de habitar particulares. En la parte nueva, los cuartos tienen balcones para que los huéspedes puedan tener contacto directo con las plantas sembradas en la cubierta.

En esta obra la arquitectura ofrece sus espacios hacia el exterior para ser relevante en la renovación urbana de la que participa. Al generar también un juego de opuestos entre lo
viejo y lo nuevo, retoma elementos del paisaje geográfico del campo para fusionarlos con las técnicas propias de la arquitectura. Como hotel alberga mucho más que visitantes, contiene a la ciudad misma. ■

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