Intervención arquitectónica de un apartamento bogotano de 1970

Por Maria Juanita Becerra
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Diciembre
10 - 2021
Crédito de la foto: Iván Ortiz - producción: Ana María Zuluaga
En este apartamento, construido a finales de la década de 1970, la intervención arquitectónica consistió en el aprovechamiento de las cualidades espaciales y la luz natural, y en el diseño de objetos y piezas decorativas inspiradas en el paisaje y el entorno urbano.

Pasamos la mayor parte de la vida en edificios y casas. En ocasiones no somos conscientes de su influencia en nuestro día a día, quizá solo los arquitectos saben que su trabajo lo impregna todo. Su quehacer es, al fin y al cabo, la fuente de buena porción de los hábitos y costumbres. Sin embargo, ¿es igual una casa unifamiliar a un apartamento en un edificio multifamiliar? Esta es la reflexión que se planteó el arquitecto y restaurador Carlos Garzón –fundador y director de la firma Ochoinfinito–, quien recibió ambos encargos para la misma familia.

En el primer caso, restauró y adecuó una casa de los años cincuenta para recuperar parte de la estética de aquella época, mientras incorporaba elementos con los que se sintieran identificados los propietarios. “Hubo un reconocimiento y valoración de las antiguas viviendas bogotanas, cuya arquitectura estuvo influenciada por las europeas”, comenta Garzón.

Los espacios abiertos de este apartamento son definidos por
planos realizados con papeles de colgadura.

Para el segundo escenario –fotos–, un apartamento de 225 metros cuadrados ubicado en Chapinero Alto, Bogotá, identificó las condiciones particulares del entorno y a partir de ahí concibió la propuesta de diseño. “Uno de los aspectos que considero predominantes dentro de este contexto es la altura del apartamento, que en el costado oriental enmarca la silueta de los cerros y en el occidental apunta hacia la ciudad”. Desde el piso 16 es posible admirar el amanecer y el atardecer capitalinos, cuya policromía se extiende al interior a través del mobiliario y la decoración.

En el proceso de remodelación conservaron buena
parte de los acabados y complementos originales.

Otra de las premisas esenciales reside en el uso de la luz natural, así como en la conservación de buena parte de los acabados y complementos originales, como las estanterías y la biblioteca. “El área disponible permitió crear espacios abiertos y colmados de luz, definidos por planos texturizados usando telas de colgadura. Son estos coloridos planos los que delimitan los ambientes, y no muros divisorios”. Con materiales que combinan una variedad de colores semejantes a la paleta del entorno, la cocina, transformada por completo, se abrió hacia la zona social. “Esta es una de las áreas protagonistas, que además se conjuga con una serie de elementos que forman parte de un todo”. Así, tanto el mobiliario como los acabados y la decoración se anudan en ambos proyectos con el mismo hilo conductor, el del paisaje urbano y natural. ■

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Gracias a que este
apartamento está en el piso 16,
es posible ver el amanecer y el
atardecer capitalinos. Hecho
resaltado por el arquitecto.

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