Un cálido hogar de madera en el Valle de Aburrá, Antioquia

Por Fotografía: Monica Barreneche/ ángela jaramillo/ Texto: Ramón ándres nivia.
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Enero
27 - 2016
Este volumen casi hermético, cuya estructura recuerda los clásicos graneros de EE. UU., se alza en un lote aislado, lejos del ajetreo de la ciudad. Sus creadores lo describen como “arquitectura actual, para personas reales”.

En medio de un lote aislado e independiente, en una zona antes utilizada para cultivar y para el pastoreo del ganado lechero, se levanta esta casa que recuerda los clásicos graneros de Estados Unidos. Debido a su ubicación, a 2.100 metros sobre el nivel del mar, en las laderas que rodean al valle de Aburrá, en Antioquia, y para combatir los vientos y el clima frío, la estructura debía ser compacta.

   

El arquitecto Felipe Mesa, responsable de este proyecto junto con su hermano Federico, ambos de Plan: B Arquitectos, explica que para mejorar las condiciones climáticas “debíamos ubicar la casa de forma que el sol entrara en diagonal –en sus caras de oriente y occidente– y no de frente, pues conviene un poco de sol, pero no tanto que en la tarde sea molesto”.

Y aunque el piso de concreto puede llegar a ser frío, los propietarios querían usarlo. Para contrarrestar la temperatura de este material, pusieron tapetes en diferentes lugares.

Este volumen único, casi hermético, presenta una doble altura y una cubierta compuesta en la parte superior por teja  asfáltica para generar ganancia de calor y en la inferior por tableros aglomerados con acabados en color amarillo claro. El tono negro en el exterior contribuye a la concentración del calor.

 

Columnas y vigas horizontales e inclinadas de hormigón armado generan la estructura a la vista en la planta baja, la cual es, dentro de un contorno rectangular, el escenario de la vida social. Aunque el salón, el comedor y la cocina no tienen divisiones, esta última se roba las miradas al ser un espacio lúdico más que de trabajo –sus paredes sirven como pizarra para que los propietarios, una pareja joven amante de la culinaria, dejen diversos mensajes–. Una de las pocas áreas aisladas en este nivel es el estudio. Así mismo, “este primer volumen tiene, totalmente independiente, un pequeño apartamento para las personas del servicio o para albergar a alguien si los propietarios se ausentan”.

Una nevera antigua y una mesa de madera con acabado desgastado llaman la atención en el comedor, que se conecta con la sala de doble altura que gira en torno de la chimenea suelta de concreto vaciado y que disfruta de la luz cenital de la cubierta. En las habitaciones, para aportar calidez, seleccionaron pisos de madera y para los baños, baldosas de mosaico.

Nada del mobiliario es nuevo. Todo ha sido adquirido por sus propietarios a lo largo de los años, siempre teniendo en mente que sería parte de su nuevo hogar. “Durante el proceso de diseño nos iban indicando en qué lugar querían poner los diversos objetos. Algunos muebles fijos sí los diseñamos, elementos más arquitectónicos”.

El ámbito privado transcurre en el segundo nivel en medio de los tragaluces, las ventanas y las inclinaciones de la cubierta. “Aunque al momento del diseño de la casa no tenían hijos, sí estaban entre sus planes –hace poco tuvieron uno–, por eso hicimos dos habitaciones y la alcoba principal con un vestier pequeño para él y uno muy grande para ella, donde además tiene su oficina”.

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Los tragaluces, incorporados en la cubierta, son parte importante de la propuesta arquitectónica, por ejemplo en la habitación principal sirven para capturar el sol de la tarde y los del corredor se transforman en ventanas para apreciar las copas de los árboles. Los Mesa aseguran que para ellos resulta muy importante ceñirse al presupuesto de los clientes, “nos interesan este tipo de restricciones, nos gusta la arquitectura que es juiciosa con el presupuesto y trata de buscar soluciones a las necesidades de cada persona”.

“La casa es lo que es: una casa a doble altura con cubierta inclinada, con un vacío lateral, con materiales diversos y con un trabajo en las ventanas y en la iluminación. No hay nombre ni estilo. Es arquitectura actual, para personas reales”, concluyen los arquitectos.  

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