Francis Kére, el genio africano ganador del nuevo Pritzker de arquitectura

Por Rodrigo Toledo
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Mayo
4 - 2022
Crédito de la foto: cortesía Premio Pritzker
El trabajo de este africano dignifica los espacios a través de una obra que se levanta con el apoyo de las manos y conocimientos de sus habitantes. Es a la vez tecnificada y vernácula.

La arquitectura puede ser muchas cosas: un instrumento del poder político y económico utilizado por estados e instituciones; una mercancía para el lucro; un espacio para la vida pública o un lugar que habitamos en nuestra intimidad. En ocasiones no la hacen los arquitectos, pues no es patrimonio exclusivo de ellos. Aparece, vernácula y sorprendente, en los barrios marginales de las ciudades latinoamericanas y en las aldeas de comunidades aborígenes en todo el mundo. Es un objeto, pero de cierta manera, es igualmente un medio para algo más, que trasciende el simple edificio que se construye.

Fotografía: cortesía de Lars Borges.

Diébédo Francis Kéré acaba de recibir el Premio Pritzker, el honor más importante en el panorama de la arquitectura mundial, con un cuerpo de obra que utiliza la arquitectura como vehículo para la participación comunitaria en contextos de escasez. Este arquitecto africano nació en 1965 en Burkina Faso, en la localidad de Gando, una aldea sin agua potable, ni energía eléctrica, ni infraestructura. En su niñez dedicaba los días a la búsqueda de comida y agua, pero también a actividades en comunidad: desde escuchar las historias de los ancianos hasta ayudar en la construcción de casas para los
miembros del pueblo.

Clínica de Cirugía y Centro de Salud de Léo, en Burkina Faso. Separar el techo de las paredes permite controlar la temperatura. El color aparece en las ventanas de esta obra.

Siendo hijo del jefe de la aldea, a los siete años abandonó Gando para estudiar en la ciudad de Tenkodogo, donde su educación escolar transcurrió en un salón de clase sin iluminación ni ventilación naturales, bajo el calor sofocante de la zona. En 1985 obtuvo una beca para estudiar carpintería en Berlín, Alemania. Ahí aprendió a construir techos y muebles, para en 1995 recibir una segunda beca que le permitió estudiar Arquitectura en la Universidad Técnica de Berlín, de donde se graduó en 2004.

Para diseñar el Startup Lions Campus, en Kenia, el arquitecto se inspiró en los grandes montículos que crean las colonias de termitas de la región.

En 1998, durante sus estudios universitarios creó la Fundación Kéré, una organización para recaudar fondos con el propósito de defender el derecho de los niños de estudiar en salones de clase
cómodos.
Gracias a esta iniciativa logró reunir una suma suficiente para llevar a cabo su primer proyecto, la Escuela Primaria de Gando, su pueblo, diseñada y construida antes de obtener el título de arquitecto.
Kéré concibió este edificio en arcilla, material ampliamente disponible y utilizado en la región. Esta decisión, en conjunto con la implementación de un sistema estructural de concreto reforzado, posibilitó la vinculación de la comunidad en el proceso de construcción y, además, contribuyó a una solución bioclimática para mitigar el impacto de las altas temperaturas con un bajo costo.

El Lycée Schorge, en Burkina Faso, utiliza los materiales de construcción típicos en la región de una forma novedosa y contemporánea. Su diseño se compone de nueve módulos, que contienen aulas, salas de
administración y una clínica dental para los estudiantes.

Sobre los muros flota un techo curvo que protege el espacio interior del sol y que se separa de las paredes para evacuar el aire caliente y ventilar correctamente los salones. Este caso de éxito le trajo al arquitecto visibilidad y reconocimiento. Recibió el Premio Aga Khan de Arquitectura en 2004 y con esto llegaron nuevas oportunidades para trabajar tanto en su país como en Malí, Kenia, Senegal y Estados Unidos, entre otras partes del mundo. Pero este primer proyecto fue también el origen de una serie de intereses aplicados a la arquitectura.

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Kéré Architecture, su despacho en Berlín, trabaja con un enfoque centrado en cuatro principios. En primera instancia aparece un interés por lo local, que se basa en la herencia arquitectónica, cultural y técnica de los lugares en los que se construyen sus proyectos. Aquí no solo importa el uso de materiales disponibles sino, sobre todo, el intercambio de conocimiento con las comunidades. El segundo principio es el de la participación, gracias al cual se involucran los habitantes de los edificios en diferentes etapas del proyecto, desde su diseño hasta su ejecución. Esto ofrece a Kéré una plataforma de aprendizaje en función de las modificaciones que las personas hacen a sus obras en el tiempo.

Los módulos del Instituto de Tecnología de Burkina Faso están hechos en arcilla local –que ayuda a enfriar el interior– y hormigón.

El tercer principio es la sostenibilidad, entendida en sus dimensiones ecológica, social y económica, desde las estrategias pasivas de climatización que reducen las inversiones y el impacto ambiental, hasta la
implementación de procesos participativos. Finalmente, Kéré Architecture trabaja desde un interés por lo que en los últimos treinta años se ha llamado Afrofuturismo, una corriente literaria y cultural que explora la diáspora africana, combinada con elementos de desarrollo tecnológico. Aquí el arquitecto propone la integración de esta con el ejercicio del diseño para mezclar técnicas hitech y lo-tech, a fin de generar lo que en sus palabras es una arquitectura que se mueve entre la utopía y el pragmatismo. Entre sus obras más significativas están el Startup Lions Campus, en Kenia, sede de una organización que
promueve las oportunidades laborales y de emprendimiento para los jóvenes, sin que tengan que dejar su país de origen.

Igualmente el Parque Nacional de Malí y la Clínica de Cirugía y Centro de Salud de Léo, en Burkina Faso, que fue luego complementado con un complejo residencial para el personal de la clínica. A todo esto se
suma una serie de infraestructuras para la educación, como el Instituto de Tecnología de Burkina, el Instituto Goethe en Dakar, actualmente en construcción, y el Lycée Schorge, también en Burkina Faso.
Asimismo, dos pabellones dan muestra de la manera en la que su arquitectura, elemental y simple, puede ser espacialmentepotente. El primero, llamado Xylem, construido en Montana, Estados Unidos,
fabricado con troncos extraídos de los bosques locales en un proceso de poda que previene las plagas, y el segundo, el Serpentine Pavilion, en 2017, obra convocada anualmente por la galería londinense Serpentine Gallery, que desde el año 2000 ha invitado a grandes figuras de la arquitectura como Zaha Hadid, Rem Koolhaas y Sou Fujimoto, entre muchos otros.

El pabellón Xylem, en Montana, Estados Unidos, fue construido con troncos provenientes de bosques locales en proceso de poda para prevenir las plagas.

La obra de Kéré es una constante búsqueda del confort climático para la dignidad del espacio. Utiliza la arcilla como material predominante para incluir en su realización a quienes van a habitarla y reconoce en las techumbres la posibilidad de una espacialidad propia de los climas áridos. Más que una serie de edificios aislados es un camino a medio recorrer, cuyo hilo conductor está en la capacidad que tiene de empoderar a las comunidades desde las cuales diseña, para que estas adquieran conocimientos de construcción y puedan trabajar y subsistir.

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Es una arquitectura pactada, hecha por el arquitecto, pero también por las manos y mentes de la gente que la vive, tecnificada y vernácula al mismo tiempo. La arquitectura puede ser muchas cosas, la que hace
Diébédo Francis Kéré es un acontecimiento social que democratiza la calidad de vida para quienes más la necesitan. ■

3 respuestas

  1. Gloria Rueda dice:

    Que ejemplo para todos los chicos. Hacer se su falta de comodidad, su gran trabajo, excelente

  2. Silvia marina lopez dice:

    Maravilloso. Definitivamente hay seres extraordinarios. Inexplicable. Siento nostalgia por tanta maravilla de un ser humano.gracias

  3. Maria yaneth prado dice:

    Excelente obra del sr arquitecto para aprender gracias

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