Este hermoso ‘bosque urbano’ es a la vez un restaurante y un vivero

Por Mateo Arias Ortiz. Editor digital de revista AXXIS
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Agosto
29 - 2022
Crédito de la foto: Simon Bosch
Café La Mata es un vivero en el que también hay servicio de restaurante. Estos fueron los retos para lograr que ambos universos coexistieran en un mismo espacio.

Un vivero y un restaurante son servicios aparentemente muy diferentes, pero en la práctica pueden coexistir. Esa es la apuesta de Café La Mata, un espacio ubicado en la carrera 13 con calle 93A, a pocos metros del Parque de la 93, en Bogotá.

Los arquitectos Santiago Buendía –de Santiago Buendía Arquitectura– y Felipe Rodríguez –de Mobo– transformaron un área pequeña y profunda, con poca iluminación, en una especie de bosque abierto en el que cualquier persona puede entrar a tomarse un café o comer un sándwich.

Fachada del Café La Mata. Fotografías: Simon Bosch.

“Compatibilizar ambos universos fue un desafío arquitectónico porque tuvimos que encontrar la forma de que coexistieran amable y agradablemente. El servicio de cocina sigue todos los lineamientos técnicos que exige la ley. Los pisos, enchapes de muros, cielorraso y lámparas están pensados desde esa perspectiva”, cuenta Rodríguez.

El arquitecto explica que para lograr ese equilibrio hicieron que el interior se comunicara con el exterior. Para esto optaron por una fachada de malla metálica en vez de una vitrina. Dividida con tres puertas correderas de gran formato, esta estructura da una buena ventilación natural, clave para la salud de las plantas. “Por ejemplo, el flujo de aire es importante para que los fertilizantes que se les ponen no generen olores fuertes”. 

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Estética y funcionalidad en el Café La Mata

Su interiorismo parte de la idea de usar el material en su estado natural, con aspecto un poco industrial, y contrastarlo con los colores de las matas y los letreros de neón. Por eso, los concretos están a la vista, los pisos son terrazos de tráfico pesado y las mallas de las divisiones son metálicas.

“El lugar funciona como telón de fondo para darles protagonismo a las plantas. De ahí que los tonos sean fríos y los muebles, metálicos”, añade el arquitecto Santiago Buendía, que se encargó del diseño interior.

Así se ve la isla en gravilla en el centro del local.

Pero este espacio no solo tiene funciones estéticas, sino también técnicas. Buendía comenta que “en el primer local que tenían los dueños de La Mata había un problema fundamental: debían sacar todas las plantas, todos los días, para poder regarlas.

Con el fin de evitar que eso pasara en este proyecto, hicimos repisas en malla metálica, lo que permite que las matas escurran el agua sin moverlas de su puesto”.

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Además, el piso tiene un sistema de drenaje que lleva el agua a una isla de gravilla (ver foto), en el centro del local, donde se cubren los desagües y, a la vez, recogen el líquido. Esta solución tecnológica para drenar es una muestra de cómo los arquitectos lograron entender las necesidades de un lugar que presta estos dos servicios, que no suelen convivir juntos, pero que en tándem componen una propuesta sobresaliente.

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