Este apartamento en los cerros de Bogotá tiene la mejor vista de la ciudad

Por Rodrigo Toledo
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Febrero
24 - 2022
Crédito de la foto: Iván Ortiz- Mariana Arango
La arquitectura de este apartamento resulta de un proceso creativo al cual se le fueron sumando capas.

La arquitectura se hace por capas, unas sobre otras. Generalmente, a un sistema estructural de soporte se le suman los muros interiores y de fachada. Luego llegan los enchapes, pañetes, pisos, pinturas y, al final, los muebles fijos. La construcción de los espacios es un ejercicio de adición. Pero este proceso no finaliza cuando la obra termina, los habitantes que llegan continúan esta tarea al disponer el mobiliario y los objetos que rodean sus vidas cotidianas. Los arquitectos van hasta un punto, pero los moradores añaden las últimas capas. Pensar así da lugar a entender que la arquitectura y el diseño interior son en realidad dos momentos de la misma acción.

La doble altura de la zona
social hace que el espacio
se inunde de luz natural.

Esos dos momentos resultan evidentes en este apartamento, de 480 metros cuadrados, ubicado en los cerros de Bogotá. Al ocupar los tres últimos niveles de un edificio diseñado por el arquitecto Luis Restrepo, esta vivienda disfruta de una vista privilegiada sobre el paisaje urbano de la capital. La geografía escarpada del lote se aprovechó para que la torre se escalone y genere una secuencia de terrazas exteriores. De acuerdo con la tradición bogotana, las fachadas del proyecto se construyeron en ladrillo, en este caso con piezas de gran formato. Mientras en la primera y segunda planta están la zona social y la cocina con el comedor, respectivamente, el tercer piso contiene las alcobas.

Gracias a que el edificio
es escalonado, este
apartamento disfruta de
generosas zonas exteriores.
Las bibliotecas empotradas
dan carácter a este
ambiente social.

La configuración del apartamento logra una espacialidad diversa gracias a la doble altura que vincula los primeros dos niveles, así como a la relación directa entre los ambientes del segundo piso y el jardín exterior. De esta manera, el salón se convierte en el área principal, pues no solo disfruta de la mejor vista, sino que goza de mucha luz natural gracias a los generosos ventanales. Una serie de bibliotecas se empotran en los muros de este espacio mientras su corredor se asoma sobre el vacío.

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Tatiana Jaramillo, politóloga de profesión, pero diseñadora por pasión, vive en este apartamento con su esposo y su hija. Su experiencia en proyectos de diseño interior en Dubái le sirvió para concebir este espacio propio, donde a la arquitectura de Restrepo le sumaron obras de arte, muebles diseñados a la medida y donde, además, modificaron la terraza de la zona social mediante una reforma hecha por el arquitecto Daniel Jaramillo.

En la terraza cambiaron el piso original por una superficie de concreto fundido sobre la que dispusieron una mesa de comedor con una base de hormigón y un tablón de piedra.
Asimismo, construyeron una pérgola que cubre el mobiliario de la marca Las Heroínas, que gira en torno a un fire pit implementado por Jaramillo. La paleta cromática utilizada en los muros, los muebles y los tapetes privilegia los colores neutros para responder al clima y a la atmósfera de Bogotá. Algunos elementos aportan contraste con tonos ocres y azules. Complementaron la mesa del comedor, de lacompañía holandesa Van Rossum, con sillas de CarmWorks Studio, firma dirigida por el diseñador Camilo Rodríguez Márquez. Desde este espacio en el segundo piso es posible salir al jardín que, gracias al escalonamiento del edificio, queda a nivel. El paisajismo, a cargo de Daniel Bernal, es una propuesta andina con especies endémicas.

Entre las obras de arte aparecen piezas del italiano Lisandro Ramacciotti, el catalán Robert Ferrer i Martorell, el austriaco Bernhard Buhmann, el francés Didier Naert, el argentino Martín Reyna y la belga Joëlle Verstraeten. Además de artistas colombianos como Danilo Rojas y Juan Carlos Delgado, entre otros. Este apartamento es el resultado de una arquitectura hecha a muchas manos. Sobre el proyecto diverso y topográfico de Luis Restrepo se suman las necesidades y deseos de Tatiana Jaramillo, quien acude a diseñadores y artistas para terminar de construir lo que solo puede hacer quien habita el espacio. Desde los materiales y los objetos, entre la vegetación y el arte, mirando siempre a la ciudad. ■

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