Daniel Feldman, un arquitecto que destaca lo ambiental, cultural y estético

Diciembre
21 - 2021
El fundador de la firma Zita prefiere generar un vínculo cercano con el espacio que interviene y elige los materiales que usa a través de su desempeño ambiental, cultural y estético.

Hace cinco años que Daniel Feldman vive en una bodega de la zona industrial de Bogotá. Lo rodean fábricas y pocos vecinos. Dice que es para honrar la historia de la arquitectura industrial del país y cuenta también que, en general, ha habitado lugares poco usuales, como una favela de Río de Janeiro, Brasil, cuando formó parte del equipo que construyó un centro de educación sociodeportiva.

Este arquitecto de la Universidad de los Andes, especializado en Diseño Urbano en Harvard, fundador de la firma Zita –Zona Industrial Taller de Arquitectura– y admirador del trabajo del arquitecto suizo Peter Zumthor y del británico David Chipperfield, cree que la mejor forma de iniciar la carrera es “adoptar comunidades”, involucrarse en aspectos de desarrollo comunitario y usar la profesión como parte de la fórmula para resolver problemas de la mano de otras disciplinas.

Fotografía: Andrés Valbuena Producción: Ana María Zuluaga

Pero el reto de involucrarse con la comunidad no es menor. En varias ocasiones Feldman viajó por Colombia para llevar proyectos arquitectónicos a zonas de conflicto armado –a través del Plan Padrino, impulsado por el gobierno–. “En algunos casos era la primera inversión pública en muchos años, y eso generaba tanto controversia como emoción. Se trataba de un centro de desarrollo infantil. La idea era ayudar a niños y niñas menores de seis años y eso nos daba una entrada neutra a este tipo de zonas. Se generó infraestructura de calidad en lugares en los que por décadas no había habido presencia del Estado”.

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Feldman define su camino como atípico, pues luego de haber construido casi treinta edificios públicos, recientemente hizo su primera casa. Se trata de una estructura de madera prefabricada, ensamblada a mano, sin maquinaria y ubicada camino al Parque Nacional Natural Chingaza, “con una huella ambiental muy pequeña, confort térmico y estrategias ambientales para hacer interfaz con el suelo del páramo y así respetar los sistemas de agua subterráneos”.

A pesar de que ha labrado su propio camino independiente desde 2009, como cuando recibió el premio Young Architects in Latin America de la Bienal de Arquitectura de Venecia de 2018, Feldman confiesa que en ocasiones vacila, pero “esta validación nacional e internacional de pares que uno admira y respeta calman las dudas existenciales con las que uno vive. Genera amistades y alianzas que abren las puertas para intercambios intelectuales y comerciales. Eso mantiene el barco a flote”. ■

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