Loft industrial de estilo Sudafricano

Por Fotografía: Mark Lanning. Producción: Leana Schoeman. Texto: Graham Wood.
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Junio
13 - 2014
Una antigua fábrica abandonada en el área de Milpark, en la ciudad de Johannesburgo, Sudáfrica, se convirtió en un sofisticado loft de doble altura.

Su propietario, Charles Moodie, fue la tercera persona en trasladarse a vivir en el área industrial ubicada en la calle Frost, de Johannesburgo. “El espacio constaba básicamente de cuatro paredes, una puerta de garaje y el techo”, afirma el dueño. Existía la estructura metálica, columnas y vigas construidas en secciones de hierro en forma de “I”, pintada de rojo brillante, que se expandía a lo largo y ancho del espacio. Era, primordialmente, un espacio industrial vacío con una cubierta de láminas corrugadas de hierro y una fila de ventanas ubicadas en la parte superior de los muros.

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“Compré este espacio porque quería convertirlo en un verdadero loft, lejos de las falsificaciones urbanas o suburbanas”, aclara con vehemencia su propietario y agrega: “Deseaba una planta abierta, un lugar de doble altura y conservar su apariencia industrial lo máximo posible”.

Charles es un director de arte free lance en la industria de la publicidad, que trabaja principalmente desde su casa. Por lo tanto, el área social debía ser flexible para acomodar su oficina. La amplitud, la apertura y la informalidad del loft eran perfectas para sus propósitos. El énfasis en el carácter industrial que Moodie le imprimió a su vivienda le confirió una mayor autenticidad. Antiguamente, el edificio albergó las oficinas de la compañía de seguridad Chubb Security y almacenó en la planta baja los cilindros de la compañía de gas Egoli.

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Moodie había reformado varias de sus casas en el pasado, por lo tanto tenía la experiencia necesaria para afrontar este nuevo reto. Esto le valió para convertirse en gerente de proyectos de posteriores remodelaciones en la misma zona. “Dirigir renovaciones se ha convertido en un hobby apasionante”, concluye.

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El propietario dibujó un esquema de lo que podría ser su vivienda y lo consultó con su prima, la arquitecta Kerry Palmer, de la firma KJP Architects. “Ella tomó los sketches, los redefinió y los convirtió en planos reales y técnicos necesarios para la construcción”, explica.

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El área del lote era de 110 metros cuadrados, pero Charles duplicó el espacio habitable al fundir dos placas de concreto para configurar dos mezzanines en ambos extremos del lugar, conectados por una imponente escalera de hierro. En un extremo se ubicó la oficina, y en el otro, la habitación, que conserva su privacidad a pesar de estar abierta gracias a que el estudio está ligeramente más abajo. De esta manera no requirió ningún cerramiento.

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La estructura metálica determinó la ubicación de la altura de la losa del piso de la habitación: “Quería trabajar con lo que el espacio me brindaba, para así mantener su integridad”, dice. Su color también estableció la paleta que se debía utilizar. El rojo evidencia la historia del edificio y la decisión de conservar la puerta metálica enrollable, acceso a la vivienda y rescatada de los escombros, responde a un impulso similar.

Su dueño adicionó los colores blanco y negro a la paleta “puesto que son ideales para contrastar con el rojo”, explica.
En algunas áreas utilizó la madera para conferirle calidez al espacio y romper con los vanos de concreto. Consideraciones visuales y de iluminación, como el comedor elevado, ayudaron a definir los lugares. La estructura metálica le aporta dinamismo a la casa, que durante el día es bañada por la luz natural y evita que los materiales industriales se vean fríos, pesados y opresivos.

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Una vez fundieron la placa de concreto de la habitación, uno de sus espacios preferidos, descubrieron la vista sobre la copa de los árboles del vecindario. “Estoy rodeado por un cinturón verde, todo un privilegio en este país”, expresa. Este fue el elemento sorpresa que le aportó paz y serenidad a la estética de loft industrial, que su dueño tanto deseaba. Un Loft industrial de estilo Sudafricano.

Una antigua fábrica abandonada en el área de Milpark, en la ciudad de Johannesburgo, Sudáfrica, se convirtió en un sofisticado loft de doble altura.

//revistaaxxis.com.co

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