La casa campestre en vidrio, en Medellín, que se empalma con la naturaleza

Por María Juanita Becerra
/
Diciembre
26 - 2022
Crédito de la foto: Alejandro Arango – Pequeño Robot
Esta es una casa que se pliega y despliega hacia el paisaje para insertar el cielo, las montañas y los árboles como ingredientes esenciales para la vida de sus propietarios.

Los seres humanos necesitamos de la naturaleza. Las relaciones interpersonales también son importantes, aunque hoy disponemos de medios tecnológicos que facilitan el contacto y mantienen el vínculo con los otros. Y si bien estos no reemplazan la presencia física, reducen las distancias.

Con la naturaleza es distinto: es imposible equiparar una pantalla al contacto con el aire y el verde de los campos. Acercarnos a ella a través de la arquitectura requiere que tanto la geometría como la materialidad estén diseñadas en función del lugar. De ahí que la forma como una casa campestre dialoga con el entorno natural, aumenta o disminuye la relación de las personas con el mismo. 

La naturaleza como punto de unidad

Conscientes de ello, los arquitectos Federico y Felipe Mesa, socios fundadores de la oficina Plan B, construyeron esta vivienda ubicada en el municipio de Rionegro –Antioquia–, zona rural de Medellín. “La casa está en medio de un imponente paisaje: a lo lejos se observa el valle de San Nicolás y a un costado se encuentra un bosque de árboles nativos. Sin duda, estas características fueron determinantes para el diseño arquitectónico”, comenta Federico. 

Pero no solo las preexistencias naturales influyeron en la composición de la casa, sino también el clima. Las temperaturas son generalmente bajas, oscilan entre los 12 y 20 grados centígrados, por lo que incorporaron estrategias bioclimáticas adaptadas a las particularidades del terreno. 

Vea tambien: Casa Invisible: un proyecto futurista en el desierto de California

En ese sentido, el vidrio fue utilizado con un doble propósito: para lograr una apertura más directa al exterior y para mejorar las condiciones climáticas al interior. Las ventanas mitigan el frío mediante cámaras de aire, doble capa de vidrio laminado y perfilería de aluminio.

Esto permite la entrada de luz y calor durante el día. Sin embargo, debido a que presenta una baja inercia térmica, en la noche se disipa el calor. “Dadas las propiedades térmicas de este material, resolvimos incorporar un sistema de ventanería bioclimático que garantice buenos niveles de confort al interior”.  

Estructura del proyecto

En términos compositivos, la casa se divide en tres bloques principales. Los que están orientados según los asolamientos del lote y buscando capturar las mejores vistas del paisaje circundante.

Además, uno de los requerimientos de sus dueños –una pareja antioqueña que después de residir a lo largo de varios años en Bogotá decidió regresar a su natal Medellín– era que cada uno de sus hijos –junto con sus respectivas familias– dispusiera de un espacio más íntimo dentro de la misma vivienda. Así, cuando se reúnen, cada familia disfruta de un área completa. 

Vea tambien: Los veinte edificios más lindos del mundo

Al interior se descubre un patio cuya tipología rememora la arquitectura tradicional antioqueña, en la que las diferentes estancias de la casa se relacionan entre sí a través de este elemento.

“Aquí implementamos esa misma idea: el patio interior conecta todos los espacios, al tiempo que crea un microclima exterior protegido del viento. Este también evoca la imagen del panóptico como un área central que controla visualmente sus alrededores”. 

Con esta casa se concluye, entonces, que el vidrio ofrece a los arquitectos un sinfín de posibilidades relativas tanto con los principios de diseño como con los parámetros de sostenibilidad ambiental y bioclimática. 

Deja un comentario:

Newsletter Axxis

Registrese para recibir todo nuestro contenido

Send this to a friend