Una vida de puertas hacia afuera en esta gran casa en Medellín 

Por Rodrigo Toledo. Arquitecto y profesor asistente a la Universidad Pontificia Bolvariana
/
Agosto
17 - 2022
Crédito de la foto: Alejandro Ochoa
La arquitectura de esta vivienda, a las afueras de Medellín, responde al terreno que ocupa y reinterpreta las tradiciones vernáculas del trópico andino.

Una casa puede ser muchas cosas de manera simultánea. Es el cobijo que nos protege de la intemperie, el espacio para la vida familiar y el lugar de nuestros afectos. Pero es, sobre todo, un pedazo del mundo que reclamamos para nosotros; un fragmento de geografía que domesticamos al construir un techo sobre muros. 

Morar en ella es también habitar el entorno donde se erige. Esto resulta especialmente cierto en el trópico, donde el clima y la falta de estaciones definidas durante el año posibilitan una vida volcada hacia afuera. 

Fotografía: Isaac Ramírez.

Durante las últimas tres décadas, el trabajo del estudio antioqueño Obranegra Arquitectos se ha enfocado en una arquitectura residencial arraigada en el trópico. El estudio es dirigido por Carlos Pardo, Mauricio Zuloaga y Nicolás Vélez.

Desde torres de apartamentos donde el encuentro entre vecinos ocurre en escaleras y corredores abiertos al viento, hasta residencias en donde el espacio habitable trasciende las fronteras de sus muros. 

Fotografía: Isaac Ramírez.

Entender el terreno y volver a empezar

Esta casa, abierta al exterior, tiene 320 metros cuadrados. Fue construida a orillas de la represa La Fe, en las afueras de Medellín. Se diseñó para establecer un vínculo con el lago y el bosque a los que se enfrenta. 

Originalmente, en el lote había una vivienda que no se ajustaba a las necesidades de sus nuevos propietarios. Con el paso del tiempo creció un jardín en torno a su estructura. Esto influyó en una de las primeras decisiones de la firma: demolerla y construir una nueva en el mismo lugar, de tal manera que se pudiera conservar dicho jardín. 

Fotografía: Isaac Ramírez.

El proyecto de Obranegra está definido a partir de una cubierta flotante que se inclina para recibir la luz del sol naciente y proteger el espacio interior del poniente.

Vea tambien: Quitar muros y particiones: así se remodeló este apartamento

Este gran techo a un agua cubre las habitaciones y la zona social. Además, se extiende en su perímetro para generar un alero continuo sobre una terraza alargada que acompaña la geometría de la vivienda. El resultado es una arquitectura horizontal que logra entablar un diálogo respetuoso con el entorno y mimetizarse con el paisaje.  

Entre adentro y afuera

Un quiebre en el centro del volumen se reproduce como una curva en el techo y permite que todos los ambientes de la casa, abierta al exterior, se orienten hacia el agua y los árboles. 

La fachada frontal cóncava se abre hacia las zonas verdes mientras la trasera, convexa, recibe a los visitantes. Su puerta de acceso está contenida por un volumen pintado de negro que rompe la continuidad de la casa. 

Fotografía: Nicolás Mántaras.

Conformado como un túnel de seis metros hace las veces de zaguán y logra una transición progresiva entre el exterior y el interior. En el salón, la disposición de los ventanales y el alero descendente enmarcan el lago, mientras un tronco se utiliza como columna escultórica para soportar el techo y separar sutilmente el comedor de la sala. 

Tanto los muros de fachada como los interiores, construidos de hormigón vaciado con formaleta de madera, unifican visualmente el espacio a partir de un solo material macizo y lleno de rugosidades en su superficie. 

Un lugar hecho casa

Elementos estructurales de acero son combinados con alfardas de madera –largueros que soportan el techo– que hacen eco del piso, también de madera. 

La casa se adapta a la geografía del lugar gracias a un basamento escalonado, ligeramente levantado del suelo, que contiene la terraza y un muro bajo de piedra, lo que facilita salvar las diferencias entre el terreno y el nivel acabado del interior.

Vea tambien: 800 metros cuadrados de ensueño en este apartamento Bogotá

Si una vivienda puede ser muchas cosas, esta de Obranegra es una manifestación espacial del sitio que ocupa. Su arquitectura reinterpreta las tradiciones vernáculas de las construcciones propias del trópico andino y recoge la historia del zaguán, el corredor y el alero. 

Fotografía: Nicolás Mántaras.

Sus muros de concreto con vanos profundos remiten a las paredes de tapia de los hogares campesinos y su geometría austera esconde las intenciones de sus arquitectos frente al paisaje y el clima. Un lugar hecho casa; una casa hecha lugar.

Conozca otras hermosas casas en Medellín:

Haga clic sobre los títulos

‘Esta enorme casa parece flotar sobre las montañas de Medellín’

‘Este dúplex en Medellín se ve como una casa, no como un apartamento’

‘Cuatro casas en una y 460 metros cuadrados en este hermoso proyecto’

5 respuestas

  1. Alfredo Ángulo A dice:

    Excelente diseño ,impecable descripción para entender la propuesta.

  2. Francisco Arroyave dice:

    Me interesa. Cuánto vale. Área total. Comodidades, etc. Por favor más detalles. Gracias

  3. […] segundo local de Medellín, ubicado al sur de la capital antioqueña, alberga una nueva iniciativa: Casa Magna Home. Su […]

  4. […] ‘Una vida de puertas hacia afuera en esta gran casa en Medellín’ […]

  5. […] majestuosos árboles brindan un escudo relajante para un patio al aire libre designado para reuniones, donde la parrilla para barbacoa es la estrella principal. El piso del […]

Deja un comentario:

Send this to a friend