‘Vivir en espacios que respetan el entorno natural evita enfermedades’

Por Camilo Garavito
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Julio
26 - 2022
Crédito de la foto: Ricardo Gómez Ángel. Unsplash
La arquitectura sostenible no se queda en la protección de los recursos naturales, también es importante apoyar a las comunidades locales.

Según el informe Brundtland, publicado por Naciones Unidas en 1987, “un desarrollo sostenible es aquel que logra satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas”. 

Los recursos finitos en nuestro planeta se agotan cada vez más rápido. Conscientes del continuo crecimiento poblacional, poco a poco las sociedades contemporáneas han entendido la necesidad de establecer políticas de desarrollo sostenibles. Esto para garantizar nuestra supervivencia como especie. 

¿Qué significa arquitectura sostenible?

La industria de la construcción no es ajena a esta realidad. A la hora de evaluar la sostenibilidad de un proyecto de construcción se suelen mirar tres pilares fundamentales: ambiental, social y económico. 

En nuestro mundo contemporáneo, estos puntos adquieren cada vez mayor importancia, y en la arquitectura sostenible se van encontrando caminos más evidentes para compatibilizarlos con la idea de generar desarrollos que sean, además, exitosos y rentables económicamente. 

La responsabilidad ambiental implica un uso adecuado de los recursos naturales. También implica un proceso de diseño que tenga en cuenta el origen de los materiales y la energía que utilizarán los edificios durante su construcción.

Y, por su puesto, su vida útil. Esto además de la manera como se dispondrán los residuos y la posibilidad de cambios de uso y de adaptación en el tiempo. 

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En la misma línea, proyectos que generan mejores relaciones entre el ser humano y la naturaleza e incorporan un entendimiento del hábitat natural y su funcionamiento son cada vez más visibles y exitosos. 

Ejemplos de arquitectura sostenible

Es el caso de iniciativas como “Ciudad dentro de ciudad”, desarrollada por Amarilo, en la que se provee al ciudadano un mayor número de metros cuadrados de zonas verdes por habitante. 

Están arborizadas con especies nativas que consumen menos agua y contribuyen a crear un mejor confort térmico en los espacios públicos. Esto deviene en un entorno urbano más amable, cómodo y sostenible, que a la vez lo hace atractivo en términos comerciales. 

Por su parte, la sostenibilidad social se refiere a cómo lo construido impacta en la comunidad que le rodea y en sus propios habitantes. 

El apoyo económico y técnico a las comunidades locales en el proceso de desarrollo aumenta sus ingresos. También da oportunidades de trabajo y mejora su entorno físico es uno de los beneficios de este enfoque.

Así se evidencia en las relaciones construidas por el proyecto de Punta Nativa, en Barú, con las comunidades locales. 

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Adicionalmente, está comprobado que vivir y trabajar en espacios que respetan el entorno –sanos, ventilados e iluminados naturalmente– y en permanente contacto con la naturaleza, reduce la incidencia de enfermedades físicas y mentales, hace la vida más amable y feliz para la gente y también más productiva. 

Otros beneficios

Los beneficios económicos de fomentar proyectos que incorporan en su desarrollo estos conceptos de sostenibilidad se hacen cada vez más evidentes. 

Algunos análisis llevados a cabo en Europa establecen que los edificios con certificaciones ambientales y desempeños sostenibles pueden llegar a tener un aumento en su valor de alrededor de un 7 %, comparados con construcciones tradicionales. 

Las dinámicas positivas que generan tienen como consecuencia ambientes urbanos más amables, prósperos, activos, que a la postre son más seguros y exitosos comercialmente; además, como si fuera poco, nos permiten adaptar nuestro entorno físico construido sin acabar con el planeta. 

Los desarrollos comerciales o residenciales no necesariamente están en contra de la sostenibilidad. En muchos casos estos ayudan a renovar un espacio –caso Punta Nativa, caso “Ciudad dentro de ciudad”– y dan apoyo a las comunidades locales al mejorar sus ingresos, ofrecer oportunidades de trabajo y mejorar su hábitat –con acceso a más servicios para las personas.

3 respuestas

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