Amarilo le apuesta a proyectos residenciales que incluyen todo lo que necesita de una gran ciudad

Por Revista AXXIS
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Mayo
19 - 2022
Crédito de la foto: Cortesía Amarilo
La iniciativa urbanística Ciudad dentro de ciudad, liderada por la constructora Amarilo, propone una vida amable, segura, saludable y confortable, en donde las personas tienen acceso a todos los servicios sin necesidad de largos desplazamientos.

Durante los últimos años, la constructora Amarilo ha implementado en distintas regiones del país una serie de macroproyectos con el concepto Ciudad dentro de ciudad –iniciativa que tratamos ampliamente en nuestra anterior edición, AXXIS 332–. A diferencia de la mayoría de las intervenciones inmobiliarias en Colombia, estos núcleos residenciales incluyen grandes extensiones de espacio público, centros comerciales, bibliotecas, estaciones de policía, colegios, hospitales, iglesias, ciclorrutas y senderos. Se comportan ya no como grandes zonas de vivienda, sino como barrios densos donde todo está a la mano y donde no es necesario moverse en automóvil para recrearse, trabajar y acceder a servicios básicos.

Carlos Moreno reside con su familia desde 2014 en Hacienda Casablanca, proyecto de la constructora Amarilo ubicado en Madrid, Cundinamarca, desarrollado bajo el concepto de Ciudad dentro de ciudad. Antes de mudarse habitaba en una casa dentro de una unidad residencial cerrada en Bogotá y luego en un apartamento, también en un conjunto. “Nos tocaba caminar mucho para llegar a un parque o si queríamos ir a un cine teníamos que subirnos a un bus y cruzar media ciudad. Hoy caminamos cuatro minutos y llegamos”.

Proyecto Hacienda Casablanca, ubicado en Madrid, Cundinamarca.

Asimismo, explica que la reducción en los tiempos de desplazamiento ha mejorado considerablemente su calidad de vida. Cuenta que redujo los recorridos en su vehículo de 1200 kilómetros por mes a solo 200, pues trabaja de manera virtual en un entorno donde tiene sus necesidades cubiertas. “Antes no hacía deporte, ahora camino mucho y me muevo en bicicleta. Hago más kilómetros en ella que en el carro. Además, me encuentro con mis vecinos en los parques y eso es muy agradable”.

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A propósito de la vida vecinal, Verónica Cassiani, residente de Alameda del Río, en Barranquilla, afirma que tiene más oportunidades de conocer personas y que esto le hace sentir que habita un entorno confiable. “Vivir en un ambiente familiar crea un lugar seguro. La seguridad no me la dan solamente las porterías, sino también conocer a mis vecinos”. Luego de vivir en varias ciudades europeas, Óscar Castañeda regresó al país. Compró una casa en Ciudad Verde, de Soacha, no con la intención de invertir sino con el ánimo de habitarla. “Se me hizo muy parecido a como vivía en España”.

Óscar, además de docente universitario, se desempeña como gerente de la Corporación Agrupación Social de Ciudad Verde. Este cargo le ha permitido gestionar proyectos con la comunidad de copropietarios que apuntan a favorecer la convivencia y la cultura ciudadana en el conjunto. “Hacemos minibibliotecas y trabajamos para que las zonas verdes se ocupen por las familias que viven aquí, pues eso aporta a la seguridad de todos”. Relata también que, gracias a este trabajo, la comunidad ha sembrado más de 90.000 árboles adicionales a los entregados por Amarilo. “No importa la condición socioeconómica de las personas; si habitas un entorno que te invita a vivir mejor, la cultura de todos cambia y se transforma la convivencia”. Por otro lado, considera que este tipo de intervenciones deberían implementarse a escala nacional.

Ese es el mayor valor de Ciudad dentro de ciudad. Amarilo no solo ha encontrado una forma de construir vivienda desde el bienestar y la sostenibilidad –implícitos en la mezcla de funciones y la disminución de la huella de carbono por desplazamientos–, ha aplicado un modelo exitoso que demuestra que las cosas se pueden hacer de otra manera. La idea de construir una ciudad dentro de otra podría incorporarse no solo a las actuaciones de gran escala, sino también en la forma como pensamos nuestras poblaciones desde todos sus ámbitos. Cada vez más, en los planes de ordenamiento territorial de los municipios del país cobran relevancia las centralidades donde convergen la vivienda, el comercio, el espacio público y los servicios. Estas iniciativas parecieran prometer un futuro mejor para nuestra vida urbana, en la que la ciudad no solo se construye desde la planeación y la rentabilidad, sino también desde el tejido social y la calidad de vida.

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