Este arquitecto colombiano, radicado en Nueva York, se encontró con un apartamento oscuro debido a sus paredes de tono amarillo, el cual no reflejaba la luz, y de apariencia pequeña por la mala disposición de los muebles y de las obras de arte. Por eso, su propósito fue aprovechar al máximo sus 60 metros cuadrados a través del buen uso de la luz y de una propuesta moderna de diseño interior.