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Esta magnífica finca marina de 470 metros cuadrados tiene el sello de las arquitectas Stephania Kallos y Abigail Turin, del estudio Kallos Turin, firma radicada en Londres y San Francisco. El dúo fue convocado por el desarrollador Michael Hall, con quien viajaron a Uruguay para diseñar esta casa contemporánea en los terrenos de Villalagos. Este es un condominio privado de 300 hectáreas entre José Ignacio y Punta del Este, dividido en 12 fincas de entre cuatro y cinco hectáreas cada una, con vista a lagos y generosos espacios verdes.
Stephania Kallos y Abigail Turin se conmovieron por la belleza natural del lugar, la simplicidad de los materiales locales y la arquitectura vernácula de Uruguay. Estos elementos las influyeron de tal manera que propusieron un proyecto conceptual basado en la simpleza tanto en su forma como en sus detalles, coherencia y cuidado en el uso de los materiales. A Hall, que ya habitaba una casa muy contemporánea en Londres, lo hechizó la idea simple pero elegante del dúo. Tanto él como su esposa Natasha Caine (hija del célebre actor Michael Caine) se enamoraron a tal punto que la convirtieron en su vivienda de veraneo.
Un punto crítico era la ubicación de la casa en el terreno de forma simple. Luego, el diseño se planteó con techos planos y largos paneles de vidrios sin marco. Los ingresos están diseñados con elegantes instalaciones de paredes y agua que graciosamente intersectan con el terreno. Piscinas reflectantes delinean las fachadas de acceso acentuando la separación con el mundo exterior. Los escalones de piedra invitan al visitante a acompasar el ritmo.
Por la importancia que se les presta a las actividades al aire libre, el estudio buscó crear grandes espacios exteriores, para utilizarlos como salones protegidos de los vientos que soplan del sureste. La casa tiene un patio principal con piscina alargada, sin bordes, diseñada como un plano de agua abstracto. Es habitual que los patios soleados sean el corazón de las residencias de verano; en este caso, las diseñadoras apostaron a desarrollar una variedad de espacios exteriores con terrazas sombreadas por grandes pérgolas y zonas de reposo y hasta una mesa con su asador.
El fuego constitituye un tema importante en la cultura uruguaya y es el foco central alrededor del cual se viven los espacios de entretenimiento. Esta casa tiene varios hogares: uno en el estar y otro en una terraza exterior, así como parrillas y fogones también afuera. Esta costumbre local de reunirse alrededor del fogón fue interpretada por las diseñadoras en su desarrollo arquitectónico, que trataron de acentuar esta calidad de vida simple y elemental. Acorde con esta filosofía, el agua como tema secundario se introduce también en el diseño.
En la ambientación, Kallos trabajó codo a codo con Natasha Caine. Juntas lograron que el mobiliario armonice con la arquitectura gracias a una combinación ecléctica de estilos modernos, piezas clásicas icónicas y toques vintage, comprados por Stephania y Natasha en los mercados locales y también importados de Europa. La vivienda tiene un buen uso de bancos, mesas y sillas hechos a la medida en formas monolíticas simples, fabricadas en la misma madera robusta utilizada en la construcción. Las adustas paredes de cemento contrastan con los muebles lacados, muchos de ellos cubiertos con tejidos locales, como ponchos y mantas, que le dan mayor calidez al espacio. El resultado es un ambiente relajado, de vacaciones. La iluminación oculta en los cielos rasos, debajo de los bancos y detrás de las escaleras, crea una atmósfera inquietante, que se complementa con candelabros vintage de origen local. La iluminación exterior está sutilmente incorporada a las paredes e intensificada por los reflejos de los fogones y los faroles dispuestos con sentido escenográfico en los patios.
En esta casa, la combinación de formas arquitectónicas minimalistas y una decoración ecléctica logra efectos sorprendentes y mezcla riqueza y frugalidad.
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