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volumenes en color
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en color
En Pance, una casa diseñada por Francisco O´Byrne abre sus
espacios a la actividad e integra sus formas y colores al paisaje del
Valle del Cauca. Los extremos de color de la fachada se equilibran con
el uso del negro en la ventanería y la carpintería metálica.
Texto: Gabriel Hernández
Fotografía: Sylvia Patiño / Producción: Oscar Cárpena
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Para
los estudiosos de la arquitectura, esta casa ubicada en el sector de Pance,
en las inmediaciones de Cali, parecería ser un ejercicio de diseño
inspirado en los lineamientos de De Stijl, la escuela modernista que tuvo
su auge en los años veinte del siglo XX, sobre todo en Holanda. Pero
no fue necesariamente Rietveld quien influyó en el concepto de la
casa, que responde con sus formas y colores al paisaje cambiante del Valle.
Configurado por planos que se niegan a formar esquinas que limiten el espacio,
este diseño del arquitecto Francisco OByrne entrecruza geometrías
que abren el volumen a la actividad al aire libre y a la imponente vista
de los Farallones de Cali.
El color fue un tema de debate entre el arquitecto y sus clientes, quienes
consideraban que el color rojo naranja que predomina en la obra era inconcebible
en un clima cálido. Bastó el espectáculo de un atardecer
valluno intensamente encarnado para convencerlos de que el rojo encendido
era el tono indicado para ambientar la casa en su entorno.
En busca del equilibrio cromático de su composición, OByrne
matizó el rojo con grandes superficies de blanco y aplicaciones de
azul en algunos muros internos. Para la ventanería y obra de forja
utilizó el negro.
Conocedor de los recursos de su tierra, OByrne encontró en
Santander de Quilichao un chircal artesanal donde hicieron las tabletas
cerámicas de textura rústica que se utilizaron para el piso
de la casa. La cerámica se extiende a los calados que controlan la
luminosidad y dejan pasar la brisa, y a las tejas tendidas sobre un entramado
de madera, que es el acabado que se percibe desde el interior. Las posibilidades
expresivas de los materiales se enriquecen con el concreto a la vista impreso
con la veta de la madera del encofrado en muros como el que separa la cocina
del comedor.
El programa de la vivienda familiar de tres alcobas se resolvió en
un volumen de dos niveles que se abre para definir una zonificación
funcional y dinámica. En el primer piso, el comedor integrado a la
cocina y al área de estar forman un ángulo que tiene como
eje una piscina de 2,8 por 18 metros. |
El rojo de la fachada revela su dramático sentido de lugar en los
encendidos atardeceres del Valle. Abajo, la vegetación se toma
la casa para complementar la obra de O´Byrne.
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Materiales
naturales y a la vista como la madera, el concreto y las baldosas de cerámica
de Santander de Quilichao refrescan el ambiente de la sala.
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El segundo piso acomoda tres alcobas en un ambiente de balcones, terrazas
y vacíos que crean puntos de doble altura para permitir la circulación
del aire y la apertura de visuales en todas las direcciones.
Una escalera ligera y transparente comunica los dos pisos y permite recorrer
con la vista el paisaje interior y exterior de la casa, invitando a disfrutar
sus variadas posibilidades. Esta es, para el arquitecto, la principal virtud
de su obra. En contraste con la tendencia a producir espacios confinados
y estáticos, OByrne plantea un diseño de geometría
dinámica que induce al movimiento con invitaciones a subir y bajar,
a salir a la terraza o al jardín, a nadar en la piscina y a integrarse
con el paisaje, cuyo resultado es una casa que permite vivir a diario un
ambiente de vacaciones.
Consciente de que las cosas maduran y evolucionan con el paso del tiempo,
OByrne sigue trabajando en el diseño de lámparas y otros
accesorios, y le deja a la naturaleza la tarea de terminar la obra. En el
futuro, serán los árboles, las enredaderas y el verde intenso
del Valle los que determinen el aspecto de esta casa, roja como los Farallones
de Cali cuando los ilumina el sol de la tarde. |
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El juego de terrazas
permite extender al aire libre las áreas privadas en el nivel de
alcobas. Gárgolas, planos de color y cruces de geometría
enriquecen la expresión arquitectónica. Abajo, un interior
vibrante y dinámico invita a romper la rutina con acción,
movimiento y creatividad.
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